Un fallo de seguridad en los dispositivos Coldcard, ampliamente utilizados para el almacenamiento de Bitcoin, ha permitido a los delincuentes acceder a las claves privadas de los usuarios durante un periodo de cinco años. Este problema, que ha permanecido oculto, ha resultado en el robo de más de 100 millones de euros en criptomonedas. La vulnerabilidad sigue activa, lo que plantea serias preocupaciones sobre la seguridad de los usuarios de estas carteras.