La digitalización de procesos y la creciente regulación están transformando la gestión de la identidad digital en un elemento estratégico para las organizaciones. Redtrust ha identificado cinco tendencias que destacan su importancia: la responsabilidad de la identidad digital se extiende más allá de TI, las normativas exigen un control más riguroso, la incorporación de IA plantea nuevos retos, la gestión manual ha alcanzado su límite y, finalmente, la identidad digital se convierte en la base de la confianza digital.