La reciente decisión del Tribunal Regional de Munich contra Google marca un hito en la responsabilidad de las empresas que utilizan inteligencia artificial. El tribunal ha determinado que Google no puede escudarse en la idea de que solo organiza información cuando su IA genera afirmaciones nuevas. Este caso, que no se centra en el copyright ni en el abuso de posición dominante, pone de manifiesto que las afirmaciones generadas por la IA son consideradas contenido de Google.