La Comisión Europea ha identificado problemas graves en las plataformas de Meta, como Facebook e Instagram, que afectan el bienestar de los usuarios, especialmente de los menores. A pesar de las propuestas para desactivar funciones adictivas, se argumenta que estas medidas son insuficientes. El verdadero problema radica en que Meta se basa en un modelo de negocio que explota la atención de los usuarios a través de la vigilancia masiva. Reformar la empresa sería equivalente a desmantelarla, ya que sus prácticas actuales son intrínsecas a su funcionamiento.