Las redes sociales han implementado tácticas para mantener a los estudiantes conectados, incluso durante el horario escolar. TikTok, por ejemplo, optó por no desactivar las notificaciones en clase, ignorando las advertencias de su equipo de seguridad, y destinó millones a asociaciones de padres y profesores para mejorar su imagen en los colegios. Snapchat envía alertas a los adolescentes mientras están en clase, fomentando la interacción en tiempo real. Además, YouTube, propiedad de Google, recomienda contenidos ajenos a la educación durante la jornada escolar.