Desde que Geoffrey Hinton advirtió sobre la necesidad de una moratoria en el desarrollo de la inteligencia artificial, el panorama ha cambiado drásticamente. A pesar de las preocupaciones sobre los riesgos asociados, como el mejoramiento recursivo de las máquinas, no se ha logrado un consenso para desacelerar el avance de esta tecnología. En su lugar, la inversión y la competencia han aumentado, complicando la posibilidad de una pausa.