La adopción de la inteligencia artificial (IA) por parte de empresas y empleados ha transformado el enfoque hacia su implementación, centrándose ahora en cómo hacerlo sin comprometer la seguridad de los datos sensibles. Un estudio de BCG revela que el 74% de los empleados de primera línea utiliza IA regularmente, cifra que aumenta en puestos de mayor responsabilidad. Sin embargo, la falta de confianza en la protección de datos es un obstáculo significativo para su adopción.