La adopción de arquitecturas de inteligencia artificial (IA) ha superado a los marcos regulatorios, llevando a las organizaciones a establecer sus propias normas. A pesar de que el 88 % de las empresas utilizan IA, la innovación se ha estancado, evidenciando la necesidad de priorizar la soberanía de los datos. La reciente Ley de IA de la UE busca establecer normas claras para mejorar la visibilidad y el cumplimiento normativo.