La Alliance for Automotive Innovation ha solicitado al Congreso de EE.UU. que prohíba la importación y venta de vehículos conectados de origen chino, ruso, iraní o norcoreano, a partir de 2027. Esta medida, que podría afectar a marcas como Mercedes-Benz, se enmarca en la Connected Vehicle Security Act. Sin embargo, expertos advierten que esta estrategia proteccionista no detendrá la creciente influencia de los fabricantes chinos en el mercado global de vehículos eléctricos, donde ya dominan en producción y ventas.