Durante las recientes pruebas de selectividad en España, los profesores han comenzado a emplear tecnología avanzada para identificar dispositivos ocultos que los estudiantes podrían utilizar para hacer trampa. Según la Universidad Politécnica de Madrid, la evolución tecnológica ha dado lugar a dispositivos de comunicación inalámbrica extremadamente pequeños, lo que dificulta su detección mediante métodos tradicionales.