La creciente oposición de la población estadounidense ha llevado a un alto en la construcción de numerosos centros de datos en el país. Según el gobernador de Texas, Greg Abbott, las empresas de inteligencia artificial "han cavado su propia tumba" al ignorar las preocupaciones de los ciudadanos. Un estudio reciente revela que el 61% de los estadounidenses se manifiesta en contra de la instalación de estos centros cerca de sus hogares, lo que refleja un cambio en la percepción pública sobre la tecnología y su impacto en la vida cotidiana.