Recientemente, el debate sobre el impacto de la inteligencia artificial en la productividad laboral ha cobrado fuerza. A pesar de las expectativas de que la IA permitiría jornadas laborales más cortas, muchos trabajadores siguen dedicando largas horas a sus tareas. Un estudio de Repsol, en colaboración con Microsoft, revela que, aunque los empleados ahorran tiempo gracias a herramientas como Copilot, la ganancia neta en productividad es modesta.