La soberanía cloud ha evolucionado más allá de la simple ubicación de los datos y la propiedad de la infraestructura. En un entorno donde las organizaciones utilizan múltiples proveedores y servicios especializados, la clave radica en quién tiene el control sobre los datos. La verdadera soberanía se define por la capacidad de las empresas para tomar decisiones informadas y mantener abiertas sus opciones tecnológicas. Esto implica no solo elegir la tecnología adecuada, sino también entender las dependencias y los riesgos asociados.