Las plataformas como YouTube, TikTok e Instagram están experimentando un auge en la producción de contenido dirigido a niños, generado por inteligencia artificial. Este tipo de vídeos, que se crean de forma rápida y sencilla, presentan desafíos significativos, como inconsistencias visuales y coherencias narrativas cuestionables. Aunque aún no existen estudios concluyentes sobre sus efectos, expertos advierten sobre el posible impacto en el aprendizaje cognitivo de los más jóvenes.