La desinformación digital y los discursos de odio han crecido significativamente desde la pandemia de COVID-19, lo que llevó a la OMS a acuñar el término “infodemia”. La Comisión Europea ha señalado el papel de las plataformas digitales en la difusión de narrativas polarizadoras. La situación se ha agravado con conflictos como el de Ucrania y la escalada en Oriente Medio, donde las fake news son utilizadas como herramientas de manipulación.