A partir del 8 de mayo, Instagram dejará de ofrecer la encriptación de extremo a extremo en sus mensajes, lo que significa que el contenido de las comunicaciones podrá ser accesible no solo para los usuarios involucrados, sino también para empleados de Meta y potencialmente para funcionarios gubernamentales. Esta decisión plantea preocupaciones sobre la privacidad y la seguridad de los datos de los usuarios en la plataforma.