En un contexto educativo en crisis, el smartphone se ha convertido en un chivo expiatorio, mientras que las verdaderas causas de los problemas educativos permanecen sin abordar. El psicólogo evolutivo Peter Gray argumenta que la solución no radica en confiscar dispositivos, sino en aprender a integrarlos en el proceso educativo. La narrativa de que la tecnología ha causado una crisis en la salud mental de los jóvenes, popularizada por Jonathan Haidt, ignora factores como la presión académica y la calidad de la enseñanza.