La ciberseguridad enfrenta un cambio radical debido a la inteligencia artificial, que elimina la dependencia de la paciencia humana en la búsqueda de vulnerabilidades. Modelos como Claude Mythos de Anthropic pueden ser utilizados tanto para la defensa como para el ataque, lo que plantea un dilema ético y estratégico. Las agencias de inteligencia advierten que el desarrollo de estas capacidades está avanzando rápidamente, lo que podría poner en jaque la soberanía tecnológica de Europa.