El fenómeno sociológico conocido como Race to the Bottom plantea una serie de dilemas sobre qué aspectos de la sociedad son más perjudiciales. A través de una votación entre diversas industrias y conceptos, los participantes deben decidir cuál consideran más dañino, desde la propaganda y la desinformación hasta el uso de animales de laboratorio. Este juego no busca premiar a nadie, sino construir una clasificación colectiva de los sectores con peor percepción pública.