La descompilación de software está experimentando un auge sin precedentes gracias a la inteligencia artificial. Títulos icónicos como GoldenEye, Halo y Photoshop, así como sistemas bancarios, están siendo analizados a gran velocidad. Este fenómeno no se debe únicamente a la IA, sino también a la disponibilidad de herramientas que permiten verificar la precisión de los resultados obtenidos.