En el ámbito de la inteligencia artificial empresarial, se ha evidenciado que la adopción de modelos de lenguaje no ha generado el impacto esperado. A pesar de las inversiones millonarias, un estudio del MIT revela que el 95% de las iniciativas no logran resultados medibles. El problema radica en que estos modelos se implementan como herramientas aisladas, en lugar de integrarse en sistemas continuos que mantengan el contexto y se adapten a los resultados.