Las autoridades internacionales, junto con varias empresas tecnológicas, han interrumpido una 'línea de producción' de cibercrimen que permitía a los delincuentes recopilar millones de credenciales de inicio de sesión y robar más de 47 millones de dólares en pagos de rescate y otros fraudes. La operación se centró en dos herramientas utilizadas en estafas en línea: Amadey, una plataforma de malware como servicio, y StealC, un servicio de robo de información. Amadey ha estado activo desde 2018, mientras que StealC se especializa en la recopilación de credenciales y otros datos sensibles.