La automatización de procesos mediante inteligencia artificial (IA) varía según el contexto empresarial. Mientras que los modelos de lenguaje (LLMs) son eficaces en tareas operativas como el triaje de emails o la extracción de información de documentos, su aplicación en decisiones críticas plantea desafíos. En situaciones donde se requiere justificación y trazabilidad, las empresas suelen dudar en confiar plenamente en la IA, ya que la lógica detrás de las decisiones generadas puede no ser clara.