La colaboración entre CrowdStrike, Google y Shadowserver ha resultado en la desarticulación de la botnet Glassworm, que había estado operando durante dos años y apuntaba a la cadena de suministro de software de código abierto. Esta red criminal infectó más de 300 repositorios de GitHub, robando contraseñas y comprometiendo proyectos de desarrolladores. Los ataques se intensificaron en los últimos meses, poniendo en riesgo a numerosas organizaciones.