Amazon ha instado a sus empleados a abandonar el tokenmaxxing, una práctica que incentivaba el uso excesivo de tokens para aparentar mayor productividad. La compañía ha reconocido que esta métrica, que se centraba en el consumo en lugar de en el valor real, incrementaba costos y complejidad, socavando su legitimidad como indicador de productividad. La responsabilidad recae en quienes diseñaron estos incentivos, no en los empleados que los siguieron.