La creciente adopción de la inteligencia artificial (IA) en las empresas está generando confusión y frustración entre los empleados. A pesar de las recomendaciones de expertos, muchas organizaciones optan por herramientas de IA generativa que, aunque prometen modernización, a menudo resultan menos precisas y más costosas. Un estudio reciente revela que menos de un tercio de los funcionarios públicos han sido consultados sobre la implementación de la IA, lo que sugiere que los cambios se imponen sin la participación de los trabajadores.