En su columna en Invertia, el autor aborda la sorprendente tendencia de las grandes empresas tecnológicas, como Microsoft, Google y Amazon, a invertir masivamente en inteligencia artificial, incluso a costa de llevar sus flujos de caja a niveles negativos. Esta inversión, que supera el 2.1% del PIB de EE. UU., plantea interrogantes sobre quién realmente capturará el valor económico generado por esta tecnología.