El reciente acuerdo de la FTC con John Deere marca un hito en la defensa del derecho a reparar, obligando a la empresa a proporcionar a agricultores y talleres independientes acceso a recursos de reparación equivalentes a los de sus concesionarios. Este cambio no solo afecta a la agricultura, sino que también establece un precedente para otros sectores, como la automoción y la electrónica. La digitalización ha permitido a las empresas redefinir la propiedad, limitando la capacidad de reparación de los usuarios.