La inteligencia artificial está evolucionando hacia un modelo donde la elección de la herramienta adecuada es más crucial que el modelo en sí. A medida que los modelos se convierten en commodities, la atención se desplaza hacia la orquestación, que implica decidir qué modelo utilizar según el contexto, coste y riesgo. Ejemplos como el uso de modelos chinos por empresas estadounidenses ilustran esta tendencia, donde el ahorro en costes se convierte en un factor determinante.