La campaña Stop Killing Games, iniciada por el YouTuber estadounidense Ross Scott, busca frenar la práctica de las editoras de desactivar los servidores de juegos online, dejando a los jugadores sin acceso a títulos por los que ya han pagado. Tras la decisión de Ubisoft de cerrar su juego The Crew, que contaba con más de 12 millones de jugadores, la campaña ha recogido casi 1,3 millones de firmas y ha llevado el debate al Parlamento Europeo.