La evolución de la tecnología no siempre sigue un camino lineal; a menudo, se pierden ideas valiosas debido a cambios en la arquitectura o en los incentivos del sector. Un ejemplo es el hormigón romano, cuyas técnicas de construcción se redescubrieron siglos después. En el ámbito de la inteligencia artificial empresarial, se observa un fenómeno similar, donde conceptos como la programación orientada a objetos y el aprendizaje por refuerzo han sido relegados.