La inteligencia artificial está transformando las bases del sector empresarial, donde las ventajas competitivas tradicionales, como el tamaño del balance o la infraestructura física, están siendo reemplazadas por el control de la interfaz inteligente que interactúa con los clientes. Según el informe ‘The AI-Powered Banking Shift’, las empresas deben adaptarse a un nuevo paradigma donde la confianza del cliente ya no depende de la historia institucional, sino de la capacidad de ofrecer experiencias digitales personalizadas.