En su columna de esta semana, se aborda cómo Europa ha comenzado a reconocer la dependencia tecnológica de las grandes empresas estadounidenses como un problema estratégico. Este cambio de percepción se ha acelerado tras la reelección de Donald Trump y sus políticas agresivas, lo que ha llevado a un debate sobre la soberanía digital que antes se consideraba académico. La reciente decisión de Francia de sustituir herramientas como Microsoft Teams por soluciones propias ilustra esta nueva realidad.