La iniciativa de Bernie Sanders de establecer un fondo soberano de siete billones de dólares mediante un impuesto del 50% sobre las acciones de las grandes empresas de inteligencia artificial plantea un debate crucial sobre la propiedad y el acceso a esta tecnología. Sanders argumenta que, al ser la inteligencia artificial una tecnología de propósito general, su riqueza generada debería beneficiar a la sociedad en su conjunto.