Las gafas inteligentes de Meta han generado un creciente debate sobre la privacidad, ya que se han reportado casos de grabaciones no consentidas de mujeres en espacios públicos. A pesar de estas preocupaciones, Meta ha logrado vender más de siete millones de pares, convirtiéndose en un líder del mercado con más del 80% de las ventas de este tipo de dispositivos. Las gafas, que combinan diseño clásico con tecnología avanzada, permiten grabar vídeos de manera discreta, lo que ha llevado a demandas por el uso indebido de las grabaciones.