En los últimos años, la inteligencia artificial ha centrado su atención en mejorar la experiencia del viajero, pero su impacto más significativo se está produciendo en la gestión interna del sector turístico. Agencias y turoperadores están adoptando herramientas de IA para optimizar procesos administrativos, como la gestión de presupuestos y reservas, que tradicionalmente han sido manuales y laboriosos.