Bjarne Stroustrup, el creador de C++, ha expresado sus preocupaciones sobre el rendimiento de Python, un lenguaje que ha ganado popularidad en diversas áreas como la inteligencia artificial y el desarrollo de software. Aunque reconoce que Python permite una programación más rápida y accesible, Stroustrup advierte que esta facilidad conlleva un coste significativo en términos de eficiencia, llegando a ser hasta 70 veces más lento que C++ en ciertas tareas.