El artículo de Jordi Pérez Colomé en El País plantea una reflexión sobre la creciente sospecha hacia los textos bien elaborados, que son a menudo considerados como producto de inteligencia artificial. Este fenómeno ha llevado a algunos escritores a introducir erratas deliberadas en sus textos para parecer más humanos, lo que el autor considera una distopía absurda. A lo largo de su carrera, Pérez Colomé ha utilizado herramientas de inteligencia artificial no para escribir, sino para mejorar su proceso de documentación y revisión.