En la breve historia de la seguridad en IA, la inyección de comandos se ha convertido rápidamente en la principal amenaza. Los modelos de lenguaje grandes son inherentemente incapaces de distinguir entre instrucciones legítimas y maliciosas que se cuelan en correos electrónicos, código fuente y otros contenidos de terceros. Esto facilita la inyección de comandos maliciosos que los modelos siguen sin cuestionar.