En Estados Unidos, los trabajadores despedidos a menudo ven desactivadas sus credenciales digitales antes de ser informados sobre la pérdida de su empleo. Esta práctica, aunque no es la más compasiva, responde a la necesidad de mitigar riesgos de seguridad, ya que un empleado despedido con acceso a sistemas corporativos puede representar una amenaza. Este fue el caso de los hermanos gemelos Akhter, quienes han sido acusados de eliminar 96 bases de datos que contenían información del gobierno estadounidense, apenas minutos después de ser despedidos de su trabajo en común el año pasado.