La reciente salida a bolsa de SpaceX, que ha elevado su valoración a más de dos billones de dólares, no solo celebra el éxito empresarial de la compañía, sino que plantea interrogantes sobre el control que ejerce Elon Musk sobre múltiples sectores estratégicos. Esta operación, la mayor en la historia, refleja una apuesta por un futuro donde convergen el espacio, las telecomunicaciones y la inteligencia artificial.