AMD ha suscitado la indignación de los usuarios tras la eliminación de la función de encriptación de memoria TSME en sus procesadores de gama baja, que anteriormente ofrecían protección contra ataques físicos. Esta característica, que encriptaba los datos almacenados en la memoria, fue incorporada en chips Ryzen de consumo, pero ha sido retirada sin previo aviso. Los usuarios han expresado su frustración, ya que la modificación fue difícil de detectar en sistemas Windows y requería conocimientos técnicos en Linux.