Prohibir el uso de redes sociales a los adolescentes puede parecer una medida protectora, pero en realidad limita su capacidad para adaptarse a un entorno digital que es cada vez más relevante en sus vidas. Según Rod Wilson, es fundamental que los jóvenes aprendan a navegar en el metaverso, no como un mundo separado, sino como una extensión de la realidad que influye en su trabajo, relaciones y acceso a la información.