El panorama mundial de la migración a la criptografía poscuántica revela una notable disparidad en los enfoques adoptados por diferentes regiones. Estados Unidos, la Unión Europea, China, Japón, Corea del Sur y el Reino Unido están desarrollando sus propios calendarios y estrategias. En particular, China ha optado por no alinearse con las directrices establecidas por el NIST, lo que plantea interrogantes sobre la cooperación internacional en este ámbito crítico para la seguridad digital.