Los servicios conectados en los vehículos, que permiten funciones como precalentar el habitáculo o verificar el estado de las puertas a través de aplicaciones, están en riesgo de obsolescencia. A medida que avanza la tecnología, es probable que en pocos años muchos de estos servicios que hoy consideramos esenciales ya no estén disponibles. Desde la introducción de OnStar por GM en los años 90, estos sistemas han evolucionado, pero su dependencia de infraestructuras centralizadas plantea interrogantes sobre su sostenibilidad futura.