Un reciente estudio publicado en Frontiers in Psychology ha puesto de manifiesto que los adolescentes cuyos padres están frecuentemente absortos en sus dispositivos móviles tienden a desarrollar conductas inseguras. A pesar de los esfuerzos de escuelas y familias en limitar el tiempo que los menores pasan frente a pantallas, la atención de los padres hacia sus teléfonos puede tener un efecto negativo en el bienestar emocional de los jóvenes.