La inteligencia artificial está transformando el cibercrimen, permitiendo a los delincuentes automatizar procesos y personalizar ataques de manera más efectiva. Según el último informe de ESET, España se posiciona como uno de los países más afectados, con un 7,43% de todas las detecciones globales. Las amenazas tradicionales, como el ransomware y el phishing, están evolucionando, y nuevos métodos como el quishing están ganando terreno.