El 24 de octubre de 1996 marcó el lanzamiento de Tomb Raider, un videojuego que introdujo a los jugadores en la piel de Lara Croft, una intrépida buscadora de tesoros. Con su figura icónica y su indumentaria característica, Lara no solo se convirtió en un símbolo del entretenimiento digital, sino que también ayudó a cambiar la percepción social de los videojuegos, elevándolos a una forma de arte y cultura popular. Su legado perdura, influyendo en la industria y en la representación de personajes femeninos en los videojuegos.