En la actualidad, la interacción con las ventanas de terminal es más frecuente que nunca, algo que podría sorprender a quienes vivieron la era de MS-DOS en los años 90. A pesar de la evolución hacia entornos gráficos como Windows, la línea de comandos sigue siendo una herramienta esencial para muchas tareas. A diferencia de las interfaces gráficas que limitan al usuario a comandos simples, la terminal permite una comunicación más precisa con el ordenador, utilizando un lenguaje más elaborado y específico.